El robo de cuentas de correo: un juego de niños

El robo de cuentas de correo: un juego de niños

El robo de cuentas de correo electrónico se ha convertido en “un juego” para muchos menores, que suelen desconocer que el uso de la información personal que obtienen a través de esta práctica puede conllevar diversos delitos con penas que pueden sumar penas seis u ocho años de prisión.

Los chavales “juegan” a averiguar la contraseña de los correos de otras personas, normalmente amigos o conocidos, para lo que deben acertar la palabra secreta que pide el servidor de Internet para permitir el acceso en casos de error u olvido. Esto no les resulta muy complicado si conocen al titular de la cuenta y sus aficiones, y en algunas ocasiones también consiguen la información a través de las redes sociales.

Los “ladrones” de cuentas de correo pueden incurrir en los delitos de descubrimiento de revelación de secretos, usurpación de estado civil -si usan el correo de otro- y una falta de vejaciones, injurias o amenazas si emplean esta dirección para insultar o amedrentar a las víctimas, entre otros delitos.

El aumento de las denuncias también se debe a una mayor concienciación de la población, incluida la menor de edad, para lo que se ofrecen charlas en centros escolares, en las que se recomienda a los alumnos una serie de normas de seguridad y se les advierte sobre lo que “no deben hacer”.

Entre las advertencias figura la de que no hablen con quien no conocen a través de la cámara web, puesto que hay adultos que se hacen pasar por menores y luego acosan a las víctimas, principalmente chicas, lo que se conoce como “grooming“.

Otra práctica que se da actualmente entre los menores es el “sexting“, que consiste en el envío de imágenes de desnudos o contenido sexy a través de los teléfonos móviles, cuyo peligro reside en que una vez que se transmite la fotografía se “pierde el control” de ésta.

Además de los menores, la Policía trata de involucrar a los padres en la prevención de los delitos tecnológicos, con consejos como la instalación del ordenador en una zona de paso del hogar y que el menor acceda como usuario limitado para que no pueda instalar software.

La pregunta que nos viene a la cabeza es: ¿los chavales aprenden solos o los medios les dan las ideas?