La sofisticación del hurto

La sofisticación del hurto

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La sociedad evoluciona, la tecnología, el pensamiento, todas las artes y las ciencias, los sistemas de seguridad y la forma de proteger nuestros hogares y negocios, y claro, cómo no podía ser de otro modo, las ladrones también evolucionan.

¿Cuántas técnicas, reales, legendarias o simples bulos, han llegado a nuestros oídos para robar en una tienda? Ponerse la ropa a robar debajo de la ropa propia, imantar los sensores, aprender a quitarlos en el probador, y otras tantas estrategias de tantos colores como posibilidades tiene nuestra imaginación.

Pero la picardía española no se había asociado tanto a la tecnología como en los últimos tiempos. Bandas organizadas o ladrones de estar por casa, tanto unos como otros pueden comprar un inhibidor de frecuencia. Pequeño, fácil y eficaz. Con presionar un botón los arcos de seguridad de las tiendas no captan la frecuencia del chip que llevan los artículos y no salta la alarma. Más sencillo que ocultar el objeto a robar.

Estos robos están contemplados en las pérdidas anuales de los grandes almacenes, sin embargo complementan sus sistemas de seguridad de radiofrecuencia con seguridad privada, porque a un buen vigilante, que esté ojo avizor, no se le puede inhibir con un botoncito y que no vea la caja de PlayStation 3 que se llevan bajo la chaqueta…