Los bajos y la Navidad

Los bajos y la Navidad

La cuarta aportación en nuestra sección de ‘Tus 15 líneas de blog’ es de Laura Sánchez Cuerda. Robos recurrentes en la misma casa, ¿facilidad o reinciden porque van a por algo concreto?

‘Mis padres viven en un bajo, de ésos que dan a patio interior y cuyas ventanas quedan prácticamente al nivel de la calle. En un barrio medio, unos trabajadores medios, una casa media, nada del otro jueves. Hace 5 años, más o menos, en Navidad, justo el 25 de diciembre, la casa en silencio, el barrio tranquilo, ahora suponemos que debía parecer que la casa estaba vacía como muchas otras en esos días, pero mis padres estaban echándose la siesta, y cuando se levantaron descubrieron una de las ventanas del patio interior totalmente abierta y la mesa bajo la ventana con todo tirado y una huella de zapato en unos folios del suelo. Recorrieron la casa y finalmente vieron que no había pasado nada, que el “intruso” habría visto que había gente en casa y se habría dado la vuelta. Pero el miedo que se nos quedó en el cuerpo al saber que habían entrado con tanta facilidad, hizo que mi padre pusiera uno clavo entre las ventanas corredoras, como lo que decís en uno de esos vídeos de consejos. Y si la cosa se hubiera quedado ahí, pues el miedo se te pasa al tiempo, pero es que a la semana, volvieron a intentar entrar. La ventana de nuevo abierta, incluso un poco forzada, pero claro, estaba vez no lo consiguieron, ¡y menos mal! Porque en ese momento sí que no había nadie en casa. Y no pudimos dejar de preguntarnos, ¿qué pensaban que había en nuestra casa con tanto valor? Suponemos que la facilidad para entrar… Así que primero vinieron las rejas, y luego la alarma, y a vivir tranquilos.’